Ella sigue equivocándose.
¡No aprende más!
Repite la misma historia una y otra vez.
Piensa que esta vez puede ser diferente,
que puede cambiar;
pero su corazón no dice lo mismo,
él no siente así.
Se lo aclaró.
Pero ella está jugando.
Está jugando con ella y con él.
Ella no quiere esto.
Y ahora no sabe qué hacer.
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