lunes, 8 de febrero de 2010

¿Matar el tiempo o disfrutar la vida?

Hoy pasé alrededor 30 minutos parada en una esquina
haciendo poco más que matar el tiempo.
O disfrutar la vida.
Se me hicieron eternos.
Empecé observando a cada auto que pasaba.
A algunos les llamó la atención mi presencia.
Uno.
Dos.
Tres.
Cuatro.
No llegué a contar hasta cinco.
El quinto no podía prestarme atención; estaba demasiado ocupado.
Venía hablando por teléfono.
Me sacó las ganas. Dejè de contar.
Entonces miré la vereda de enfrente y a los que pasaban caminando por ahí.
Las caras, los gestos.
La forma de moverse.
Si arrastraban los pies, si sonreían,
si por esas casualidades alguno estaba pensando de la misma forma en que yo lo hacía.
Pero me distraje después de haberme golpeado la cabeza contra la pared
y sentir un dolor que se extendió desde la nuca hasta la parte inferior de la mandíbula.
Ya lo había sentido antes.
Incluso unas horas atrás en las que hasta me habia asustado un poco.
Pero esta vez me quede pensando en la sensación que me produjo el golpe,
en por qué me dolía tanto.
Pensé en que podía desmayarme camino a casa;
Y hasta diría que exageré un poco pensando en que podría llegar a morirme.
Pero no me asusté.
Recién senti que el corazón se me salía cuando alguien me llamó a lo lejos
y me dijo "Todavía estás acá, pendeja"
Salí de mi nube de cristal por un segundo para tranquilizarme, sonreir y decirle
" ¡Me asustaste! Y si, todavía estoy aca".
Me saludó. Se fue.
Me quedé pensando.
Si, todavía estaba ahí,
mirando todo como si fuera la primera vez que salía a la calle.
La primera y la última.
De repente se acercaron dos chicos a la esquina andando en bicicleta.
Un nene y una nena.
El nene, no tendría más de 10 años;
y se parecía mucho a Lautaro,
me hubiese gustado mucho que fuera él y me reconociera.
Pero no era Lauti. Y aunque así fuera, no iba a saber quién soy.
Pasaron 6 años.
Despues de pensar en Lauti pensé en los "amores imposibles".
Ese amor que tienen los chicos.
Desinteresado.
Todo ternura, cariño y gracia solo porque sí.
Solo porque sos parte de su vida.
Pensé simplemente en el amor.
En lo simple y complicado que puede ser.
Seguí pensando.
Pensé tantas, tantas cosas que quise correr a pedir lapiz y papel para escribir.
Pero no podía.
No podía ni quería moverme de ahí,
salir de ese estado de paz.
Sabía que de todas formas no podría recordar ni describir
la mitad de las cosas que sentí y se cruzaron por mi cabeza en esos eternos 30 minutos.
Además, me gustaba así.
Sin buscar palabras para explicar las sensaciones,
sin intentar retener y recordar todas y cada una de mis ideas.
Las palabras podían esperar.
Porque las palabras se las dejo a los que no pueden sentir como yo sentí esta tarde.
Porque la vida es más linda cuando simplemente se siente.
Porque es mas linda cuando simplemente se disfruta.
Y yo la estaba disfrutando.

1 comentario:

Peque dijo...

Las palabras son para los que las necesitan para describir,
porque sentir no les alcanza.
Hoy, las palabras ya no son mías.
Hoy, las palabras son para ellos.